EL SOL Y LA LUNA (Historia de un Sol en extinción)

lunes, 26 de mayo de 2008 9:15 by Macarena Ordiz

Imagino aquel sol, imagino cómo pudo haber sido aquel sol fuerte, tan poderoso, con rayos tan potentes con los que abrazaba, iluminaba y daba vida a cada planeta, cada asteroide y cada cometa con el que se cruzara, imagino incluso cómo sus rayos llegarían hasta los astros más distantes de aquella lejana galaxia…. Sí, imagino ese sol, del que todos pensaban que no había otro sol tan luminoso y tan potente como ese…Pero sucedía que el poder de aquel sol, ese encanto abrazador, era solo aparente; en realidad aquel sol era un sol solitario y muy triste, el corazón de aquel sol era un corazón vacío, sin luz, casi sin vida, un corazón que se extinguía inexorablemente….Dicen que aquel sol intentó desesperadamente devolver la alegría a su pobre corazón, buscó darle vida nuevamente. Por eso el sol miró a los planetas que de él dependían y vió las lunas que giraban alrededor de ellos, y entonces dijo el sol: “El planeta Arban tiene nueve lunas, atraeré algunas de las lunas de Arban para mí”. Y así lo hizo aquel sol, y las lunas de Arban eran hermosas, bellas, luminosas, pero ninguna de ellas conseguía que el corazón de aquel sol volviera a brillar y a latir con fuerza, sólo le otorgaban alegrías pasajeras y después el corazón del sol se hundía aún más en el vacío…. Así el sol posó también su mirada en las doce lunas del planeta Asgaard, e intentó de la misma manera atraer para sí a algunas de ellas, pero todo era en vano, ninguna luna, por más bella y por más dulce que fuera lograba curar el corazón enfermo del sol, y el sol se sentía cada vez más solo, cada vez más triste; y así después de conocer el sol a muchísimas lunas, después de intentar tantas veces sin poder conseguir sanar, y al ver el sol que ninguna luna podía calmar su soledad, que ninguna luna podía ya devolverle la alegría, ni los latidos a su corazón en ruinas, entonces ese sol simplemente tomó la decisión de dejarse morir, se retiró a un costado de aquella lejana galaxia, y poco a poco, lentamente, fue dejando de emitir sus poderosos rayos, y todo a su alrededor se fue tornando frío y oscuro, se convirtió en un sol en extinción, un sol que moría silenciosamente….Pero ocurrió un día que en medio de aquella muerte lenta, en la mitad de aquella triste agonía, y casi sin querer, de una manera que ni el mismo sol pudo explicarse jamás, simplemente de la manera más casual y extraña que pudiera pensarse, el sol posó su triste mirada sobre una luna muy distante, que brillaba fuera de los confines de la galaxia donde aquel sol era rey, una única luna que giraba en torno a un pequeño y hermoso planeta azul, un planeta que además estaba lleno de vida. Era una luna que no había visto antes, y era tan hermosa que parecía brillar con luz propia, y era tan bella, tan dulce y tan tierna que el sol se maravilló solo de verla, y entonces sucedió que el corazón del sol dió un vuelco, de pronto su corazón comenzó a latir alocadamente, y aquel sol no entendía nada, sólo podía mirar a esa única y remota luna y sentirse morir por ella…y era que el corazón de aquella luna era el único capaz de volver a dar vida al corazón enfermo y moribundo del sol, y el corazón del sol lo sabía, y ya nada podía controlar sus latidos…entonces aquel sol decidió intentar atraer para sí aquella luna tan hermosa, tan única, tan esperada, tan soñada, tan lejana….y la luna entonces miró al sol, y la luna entonces sonrió al sol, y el corazón del sol fue felíz, muy felíz, y de estar casi muerto pasó a tener vida plena, volvieron a surgir sus potentes rayos, aún más luminosos que los de otros tiempos, y el sol ya no estaba triste y ya no volvió a sentir soledad, y el sol se enamoró de aquella luna, y el corazón de la luna latía al unísono con el corazón del sol, y el sol enamorado escribía poesías para su luna…Y desde entonces cada día, aquel sol y aquella luna se encontraban, sus miradas y los destellos de sus rayos de luz recorrían la vastitud del espacio para hallarse el uno con el otro, y se sonreían, y se amaban, y el sol prometió entonces a la luna que un día dejaría su galaxia de orígen y viajaría hacia ella; le prometió que estarían juntos para siempre, que brillarían juntos, le prometió brindarle el poderoso calor de sus rayos para que ella se convierta en la luna más brillante del universo y para que nunca más sintiera frío, y el sol regalaba rosas rojas a su adorada luna, y la luna sonreía enamorada, y los corazones de ambos latían felices…Entonces hubo un día especial, un día en que la luna regaló estrellas al sol y ese fue el día más felíz en la vida del sol, porque la luna no sólo le sonreía sino que además dibujaba estrellas para él….y quiso ese día el sol buscar a su luna para agradecerle todo lo que ella había hecho por él, por toda la alegría y el amor que le inspiraba…y he aquí que el sol no la encontró donde solía hacerlo, el brillo lejano de la luna había desaparecido de pronto, y el sol la buscó entonces desesperadamente… el sol viajó a través del espacio, buscando en cada rincón, en cada galaxia, pero su luna no aparecía, hasta que por fin llegó el sol a la lejana constelación donde la luna habitaba, donde su luna brillaba, y entonces allí la encontró, y fue aquel el despertar y el morir de aquel sol en un mismo momento…Su luna lucía extraña, no brillaba, estaba gris, no sonreía, su rostro, otrora tan hermoso, tan delicado, tan dulce, ahora aparecía tan frío, tan oscuro… el sol se desesperó, su luna estaba apagada…y vió aquel sol un cortejo de estrellas que acompañaban a la luna sin luz, y las estrellas miraban al sol tristemente, en silencio, y el sol se sintió morir… y ese día el corazón del sol se detuvo, el corazón del sol dejó de latir, el corazón del sol comenzó a morir ….Y el sol lloró amargamente, y sus lágrimas apagaron sus últimos rayos, y el corazón del sol finalmente se secó, y aquel sol continuó viviendo por un tiempo más hasta que finalmente se apagó por completo, hasta que se extinguió para siempre……Pasó mucho tiempo, eones de tiempo transcurrieron hasta que extraños seres viajando desde el confín de una galaxia remota llegaron al lugar donde una vez se erguía majestuoso ese sol poderoso, ellos sólo encontraron un gran hueco en su lugar, un vacío inexplicable, y en el centro de ese enorme vacío, justo donde debió haber estado el corazón de aquel sol, encontraron una pequeña rosa roja y junto a ella, un diminuto mensaje que decía:“Si se pudieran escuchar los sonidos que esconde el silencio, entre sus gritos se escucharía tu nombre una y otra vez…”.-
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